Por qué la categoría principal en Google Business Profile define si te encuentran o no
La categoría principal de tu ficha de Google pesa más que la mayoría de los factores que sí controlas para aparecer en búsquedas locales. Acá explicamos cómo elegirla bien y qué errores le cuestan visibilidad a restaurantes y hoteles.
Cuando alguien busca "restaurante de mariscos cerca de mí" o "hotel boutique en Palermo", Google no lee tu descripción completa ni analiza tu menú. Uno de los primeros filtros que aplica es la categoría principal que elegiste en tu Google Business Profile. Si esa categoría no coincide con lo que la gente busca, no importa cuántas reseñas tengas ni qué tan lindas sean tus fotos: simplemente no vas a aparecer en el mapa ni en el paquete de resultados locales (el famoso "local pack" de tres negocios que muestra Google arriba de todo).
Es un error más común de lo que parece. Muchos dueños de restaurantes y hoteles configuran su ficha una vez, al abrir el negocio, y nunca la vuelven a tocar. Con el tiempo el negocio cambia, el mercado cambia, pero la categoría sigue siendo la misma de hace tres años.
Qué hace exactamente la categoría principal
Google usa la categoría principal como señal fuerte para decidir en qué búsquedas mostrar tu ficha. Es distinta de las categorías secundarias (podés tener hasta diez adicionales) porque tiene mucho más peso en el algoritmo de ranking local, que se basa en tres factores: relevancia, distancia y prominencia.
Si tu categoría principal es "Restaurante" en lugar de "Restaurante de comida peruana", estás compitiendo en un universo enorme y genérico, en vez de aparecer directamente cuando alguien busca específicamente cocina peruana. Lo mismo pasa con hoteles: no es igual estar categorizado como "Hotel" que como "Hotel boutique" o "Posada", si eso es realmente lo que ofrecés y lo que la gente busca en tu zona.
El error de elegir la categoría más amplia "por las dudas"
Muchos negocios eligen la categoría más general pensando que así van a aparecer en más búsquedas. Es al revés. Google premia la especificidad porque le permite entender mejor a quién mostrarle tu ficha. Un restaurante categorizado como "Restaurante italiano" va a rankear mejor para "pasta cerca de mí" que uno categorizado simplemente como "Restaurante", aunque ambos sirvan pasta.
Un caso típico: una parrilla que se categoriza como "Restaurante" en vez de "Parrilla" o "Restaurante de carnes". Pierde toda la relevancia que ganaría en búsquedas como "mejor parrilla zona norte", que son justamente las búsquedas con intención de compra más alta.
Cómo elegir la categoría correcta
Google ofrece una lista cerrada de categorías, no se puede escribir cualquier cosa. Antes de elegir, conviene hacer un ejercicio simple: buscar en Google los términos que un cliente real usaría para encontrar tu tipo de negocio, y ver qué categorías aparecen en las fichas de los competidores mejor posicionados para esas búsquedas.
Si tenés un hotel con spa, preguntate cuál es el núcleo del negocio: ¿la gente te elige principalmente por el hospedaje o por el spa? La categoría principal debería reflejar eso, y el resto se puede sumar como categorías secundarias. Lo mismo aplica a un restaurante que también hace eventos: la actividad principal por la que te encuentran define la categoría, no todo lo que hacés.
Categorías secundarias: el complemento, no el reemplazo
Las categorías secundarias sirven para capturar búsquedas adicionales sin diluir tu categoría principal. Un restaurante puede tener como principal "Restaurante de comida mexicana" y agregar secundarias como "Bar", "Restaurante para eventos" o "Servicio de catering", si esas actividades realmente forman parte del negocio.
El error opuesto también existe: agregar categorías secundarias que no tienen nada que ver con la actividad real, pensando que eso suma tráfico. Google puede penalizar fichas que usan categorías engañosas, y además genera expectativas equivocadas en el cliente que llega buscando algo que el negocio no ofrece.
Revisar la categoría no es un trámite único
Vale la pena revisar la categoría principal cada cierto tiempo, sobre todo si el negocio cambió de enfoque: un hotel que antes se promocionaba como genérico y ahora se especializó en turismo de negocios, un restaurante que sumó un salón de eventos como actividad relevante, o una cadena que abrió una sucursal con un concepto distinto al original.
También conviene revisar qué categoría están usando los competidores que aparecen primero en el local pack para las búsquedas que te interesan. Esa es información pública y gratuita que muchas veces se ignora.
La categoría principal es una de esas configuraciones que se hacen una vez y se olvidan, pero que tienen impacto directo en cuánta gente nueva llega al negocio cada mes. En Westify trabajamos con restaurantes y hoteles en la parte de reputación online -reseñas, monitoreo, reportes- y una y otra vez vemos que la ficha de Google es la base sobre la que se construye todo lo demás. Si esa base está mal configurada, hasta el mejor trabajo de gestión de reseñas rinde menos de lo que podría.
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